viernes, 6 de marzo de 2015

JAZZTEL QUIERE QUE PAGUE POR UNA BAJA NO SOLICITADA

Hola, buenos días.
Me gustaría compartir con Uds. mi conflicto con la empresa Jazztel. Se trata de una factura de 127€,  impagada por considerarla un abuso y no ajustarse a las condiciones acordadas.
En primer lugar, se me aplicaron dos penalizaciones por un compromiso de permanencia que se inventaron. Me explico: después de proceder a una reparación de la línea me ofrecieron un descuento por las molestias causadas de un 5% (vamos, una miseria), y un teléfono valorado en 19€ (porque el mío de tonos no podía funcionar hasta que arreglaran una avería en su centralita). Este descuento se me aplicó durante 3 meses. Como pueden ver, la cuantía de la penalización resulta desproporcionada.
Cuando me enteré de dicho compromiso, me quejé y les dije que no quería el descuento. A lo cual me contestaron que ya estaba aceptado (fue mi pareja la que había hablado con ellos). Como no tenía ningún problema serio con el servicio prestado y pretendía seguir con ellos, no le di más importancia.
Ahora viene la segunda parte. Por motivos personales, tuve que cambiar de ciudad. Les llamé con suficiente tiempo para no pillarme los dedos. Pregunté cómo proceder al traslado de línea y les di mi futura dirección para que realizasen las comprobaciones pertinentes. Afirmaron que no había ningún problema pues es un área que ellos cubren, que el proceso era muy sencillo y que no hacía falta tramitarlo con tiempo, pues a lo sumo les llevaría tres días restablecerme la línea. Me aconsejaron que les llamara unos días antes de la mudanza para iniciar el proceso.
El 8 de junio del 2014, cuando se acercaba la mudanza, mi pareja llamó y solicitó de nuevo toda la información y condiciones para el traslado de la línea.
Entonces parece que se dieron cuenta que no era tan sencillo como aseguraron en un principio (en esta zona necesitan permiso de Telefónica). El tiempo en restablecer la conexión podría oscilar  entre… ¡15 días y 3 meses!  Además, me advirtió que,  durante ese periodo, tendría igualmente que hacerme cargo del pago de la línea y el ADSL.  Añadió que, si tardaba mucho, con una reclamación  posterior posiblemente conseguiría un descuento sobre las facturas. Evidentemente, mi pareja les dijo que tendríamos que pensarlo detenidamente pues estamos siguiendo un curso online y pendientes de empleo en varios portales de internet. Solicitó que me enviasen a mí, el titular de la línea, un email con las condiciones bien detalladas. “Sin ningún problema”, aseguró la operadora (eran las 16:00), lo iba a hacer inmediatamente para no demorar más el proceso. No lo recibí, es más, no he recibido nunca ninguna comunicación ni telefónica,  ni por correo electrónico u ordinario. Dos horas más tarde, sin previo aviso, con todos los recibos al día, cortaron la línea. Sin internet, sin teléfono. Descuelgo el aparato y, ante nuestra perplejidad, una máquina me dice que se está procediendo al traslado de la línea. ¿…?   Vuelvo a llamar, esta vez desde mi móvil. Después de esperar durante un buen rato que me pasaran con un agente, desistí. Huelga decir que lo intenté en más de una ocasión durante los siguientes días, con el mismo resultado: más de 30 minutos al teléfono con una sintonía horrible.
Finalmente nos resignamos, cruzamos los dedos y esperamos que, como uno de los operadores dijo: “en la mayoría de los casos en 15 días  todo está resuelto”.
Pasan los 15 días sin noticias. Me armo de paciencia y aguanto hasta que alguien se digne a contestar y me aclare qué es lo que pasa con la línea. Tras una hora de reloj, alguien se digna a averiguar qué es lo que sucede. Entonces me entero de que no hay orden de traslado, pues la línea se ha dado de baja. Pero, ¿y esto cómo puede ser si yo nunca he solicitado la baja? Me responden que puedo haberlo hecho otra persona. Les pido que revisen las grabaciones. Procedo a poner la reclamación por cortarme la línea sin aviso y por el importe de la factura, con la cual estoy totalmente en desacuerdo. Les doy los datos con nombre, apellidos, fecha y hora, de la última operadora con la que habló mi pareja el día que cortaron el servicio (no parece que los anoten). Me da un número y me aconsejan que primero pague, pues eso me da más posibilidades a la hora de resolver a mi favor y que me devuelvan parte del importe.
Pasan los días, sin todavía haberse resuelto la reclamación, una máquina empieza a acosarme exigiendo el pago y amenazando con acciones judiciales contra mi persona. Curiosamente, ahora cuando llamo a Jazztel los operadores no tardan ni 5 minutos en descolgar, preparados para realizar el cobro. Cuando pregunto por la resolución de la reclamación, misteriosamente se va la línea (hasta 4 veces). Finalmente, hablo con un tal Fabián, que me dice que ésta ha sido rechazada, “que si alguien usa mis datos para darme de baja no es culpa suya, pues ellos siempre actúan con buena intención”, cuando me quejo, se pone borde, me desea un buen día y me cuelga antes de que pueda terminar de pedir explicaciones. ¡…!  No hace falta decir que, en todo momento, he procurado ser educado con las personas que me han atendido. En los siguientes días pedí que no me llamasen más, que se comunicasen por email. Nada, la máquina siguió acosándome a diferentes horas desde diferentes números de teléfono. Después de tres meses aguantando esto, decidí cambiar de número y darlo por olvidado. Cuando fui a efectuar el contrato de mi nueva línea de móvil, averigüé que me han incluido en una lista de morosos y, por lo tanto, me vi obligado a solicitar una tarjeta de prepago. Un mes después, me llegó el correo de mi antiguo domicilio con una carta amenazándome con acciones judiciales contra mi persona, de parte de un bufete de abogados.
¿Esta es la idea de promocionar el plan AMIGO que tiene José Miguel García, consejero ejecutivo de Jazztel?
¿Cómo voy a pagar una penalización abusiva por una permanencia no contratada y una baja no solicitada? ¿Cómo voy a pagar una factura de un mes completo, cuando se ha dado servicio durante solo unos días? ¿Y a mí quien me paga todos los inconvenientes ocasionados? El tiempo en el cibercafé, el acoso, la vergüenza de no poder contratar una línea de teléfono y todas las demás incomodidades que esto me ha acarreado.
Gracias por su tiempo y suerte a tod@s con vuestras denuncias.
Que no os engañen y haceros oir.

Fuente: http://www.indefenso.com/